
En la leyenda de Jason y los Argonautas, los marineros encantados por la voz de las sirenas se salvaron del desastre gracias a la habilidad de Orfeo, que logró con su canto tapar la música de aquellas y distraer a los Argonautas que se hubieran encallado de otro modo en los sirenum scopuli donde estas habitaban. Derrotadas por la superior habilidad de Orfeo, las sirenas se transformaron en piedra.
En la Odisea, Ulises preparó a su tripulación para evitar la música de las sirenas tapándoles los oídos con cera; deseoso de escucharlas él mismo, se hizo atar a un mástil para no poder arrojarse a las aguas al oír su música.
Sin embargo, las sirenas tambien se aparecen en la vida real, no siempre en las aguas de mares y oceanos.
Ayer vi a una de las "hijas del mar", era una maravillosa criatura de bonitas y onduladas curvas, como las olas, de cara de luna y de senos admirables, redondos y duros cual guijarros marinos, de dulce voz y sonrisa transfomada en expresion de alegria en mi corazon.
Esta vez su canto fue letal para mi razón, ahora sinrazón. Por su canto ahora no soy capaz de olvidar que un caluroso dia de Julio una sirena yacía en el borde de aquella piscina en la que con cada brazada, cada mirada, cada descanso y cada palabra que lancé iban unica y exclusivamente destinadas a encantar por primera vez en la historia a una sirena, y no al reves.
Orfeo, Ulises, yo volveré a aquellas aguas con el fin de escuchar de nuevo "su música", por favor, no canten mas alto que ella y si alguien ha de taparme con cera los oidos.. que sea ella.